Post Rock y desde Islandia, quizás eso, hasta diga mucho.
Gummi es el quinto álbum de estudio de éste banda liderada por Ólafur Josephsson que, con solo probar unas bocanadas de su música, deja mucho de qué hablar. Deja muchas sensaciones. Es una ambiente tan elaborado el que produce, con elementos electrónicos, con las combinaciones justas y necesarias de guitarra, noise, y la voz ahí, bien lograda, entrelazada, pareciera con los sonidos que llegan a alcanzar un despliegue armónico tan fluido, que de momentos, pudiésemos bien compararlos y asemejarlos, por qué no, con sus compatriotas Sigur Rós. Aunque esto sólo a modo de ubicárnoslo en un panorama musical, del que al escucharlo, bien podría fundirse y perderse de cualquier clasificación que pretendiésemos.
Es un disco con mucha vida propia, con muchos despertares de emociones. Magia simple e intensa, he ahí la conjunción y la armonía; hipnótica y relajante, completa. Y sin más que decir, sólo queda descubrir qué colores de paisajes faltara por pintar y probar si es que es que con Gimmi, bien pudiera conseguírselo. Yo creo que si.

