Tengo una debilidad por los vivos de Porcupine Tree (un guiño para Steven, a ver si viene con sus amigotes de una vez), y especialmente con este acústico e íntimo, que si no es de mis favoritos pega en el palo.
Mitad del concierto solo, mitad contando con la incorporación de Wesley, los treinta y piquito minutos se pasan rápidamente entre armonía de voces y guitarras cálidas. Como un breve repaso por la discografía, el álbum contiene temas de los viejos y de los nuevos. Tal vez no los más populares, pero sí muy acordes al tipo de ambiente íntimo que se buscó.
La gracia de conciertos como este es precenciarlos, tienen otro gustito. Pero como no pudimos hacerlo, al menos nos damos el gustito de escucharlo, una y otra vez hasta el (no) hartazgo.
Mitad del concierto solo, mitad contando con la incorporación de Wesley, los treinta y piquito minutos se pasan rápidamente entre armonía de voces y guitarras cálidas. Como un breve repaso por la discografía, el álbum contiene temas de los viejos y de los nuevos. Tal vez no los más populares, pero sí muy acordes al tipo de ambiente íntimo que se buscó.
La gracia de conciertos como este es precenciarlos, tienen otro gustito. Pero como no pudimos hacerlo, al menos nos damos el gustito de escucharlo, una y otra vez hasta el (no) hartazgo.


